cepillo dientes

Una de las maneras más sencillas de evitar las caries es lavándote los dientes después de cada comida. Aunque el lavado de dientes es un gesto que tenemos interiorizado desde que somos pequeños, no es fácil hacerlo bien si no te cuentan cómo. Hoy repasamos los principales errores que la gente comete cuando se lava los dientes pero que son facilísimos de evitar. Como siempre te decimos, ante cualquier duda acude a nuestra clínica porque nuestros odontólogos están encantados de explicarte el cepillado las veces que necesites.

No lavar los dientes el tiempo suficiente

Dedícate un ratito para lavarte los dientes, no tengas prisa. Para poder hacer un lavado a fondo vas a necesitar unos tres o cuatro minutos. Si no te haces a la idea de cuánto tiempo es, hazte con un reloj de arena, ponte el temporizador en el móvil o escucha a la vez tu canción favorita (que dure más de tres minutos).

No lavar los dientes a fondo

Recuerda que los dientes tienen tres dimensiones y hay que lavarlos por completo. Dedica un rato a lavarlos por delante, por detrás y por arriba. Recuerda que el movimiento que tienes que hacer es de “barrer” la suciedad desde la encía hacia afuera.

No usar hilo dental

Al terminar el lavado, recuerda usar hilo o seda dental entre los dientes. Te ayudará a limpiarlos a fondo, y no te llevará mucho tiempo extra. Elige el grosor de hilo que más te convenga, y repasa todos los espacios entre dientes, sobre todo antes de irte a dormir.

Apretar mucho el cepillo de dientes o no apretarlo lo suficiente

La limpieza dental no es cuestión de fuerza, sino más bien de maña. No te pases apretando porque puedes hacerte daño en las encías. Una presión justa limpiará tus dientes sin necesidad de insistir, así que emplea un ratito más sin apretar en exceso.

No lavarte los dientes después de cada comida

No nos cansamos de repetir que hay que lavarse los dientes después de cada comida, sobre todo por la noche. Lleva contigo el cepillo de dientes para tenerlo siempre a mano, incluso cuando comas fuera. Y si no puedes, recurre a un chicle sin azúcar. Pero nunca, bajo ningún concepto, y aunque llegues a casa agotado, no te saltes el cepillado nocturno.

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